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El sistema de log en Unix

Una desventaja añadida al sistema de auditoría en Unix puede ser la complejidad que puede alcanzar una correcta configuración; por si la dificultad del sistema no fuera suficiente, en cada Unix el sistema de logs tiene peculiaridades que pueden propiciar la pérdida de información interesante de cara al mantenimiento de sistemas seguros. Aunque muchos de los ficheros de log de los que hablaremos a continuación son comunes en cualquier sistema, su localización, o incluso su formato, pueden variar entre diferentes Unices.

Dentro de Unix hay dos grandes familias de sistemas: se trata de System V y BSD; la localización de ficheros y ciertas órdenes relativas a la auditoría de la máquina van a ser diferentes en ellas, por lo que es muy recomendable consultar las páginas del manual antes de ponerse a configurar el sistema de auditoría en un equipo concreto. La principal diferencia entre ellos es el denominado process accounting o simplemente accounting, consistente en registrar todos los programas ejecutados por cada usuario; evidentemente, los informes generados en este proceso pueden llegar a ocupar muchísimo espacio en disco (dependiendo del número de usuarios en nuestro sistema) por lo que sólo es recomendable en situaciones muy concretas, por ejemplo para detectar actividades sospechosas en una máquina o para cobrar por el tiempo de CPU consumido. En los sistemas System V el process accounting está desactivado por defecto; se puede iniciar mediante /usr/lib/acct/startup, y para visualizar los informes se utiliza la orden acctcom. En la familia BSD los equivalentes a estas órdenes son accton y lastcomm; en este caso el process accounting está inicializado por defecto.

Un mundo aparte a la hora de generar (y analizar) informes acerca de las actividades realizadas sobre una máquina Unix son los sistemas con el modelo de auditoría C2 ([B+85]); mientras que con el modelo clásico se genera un registro tras la ejecución de cada proceso, en Unix C2 se proporciona una pista de auditoría donde se registran los accesos y los intentos de acceso de una entidad a un objeto, así como cada cambio en el estado del objeto, la entidad o el sistema global. Esto se consigue asignando un identificador denominado Audit ID a cada grupo de procesos ejecutados (desde el propio login), identificador que se registra junto a la mayoría de llamadas al sistema que un proceso realiza, incluyendo algunas tan comunes como write(), open(), close() o read(). A nadie se le puede escapar la cantidad de espacio y de CPU necesarios para mantener los registros a un nivel tan preciso, por lo que en la mayoría de sistemas (especialmente en entornos habituales, como los estudiados aquí) el modelo de auditoría C2 es innecesario; y no sólo esto, sino que en muchas ocasiones también se convierte en una monitorización inútil ([ALGJ98]) si no se dispone de mecanismos para interpretar o reducir la gran cantidad de datos registrados: el administrador guarda tanta información que es casi imposible analizarla en busca de actividades sospechosas.

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2003-08-08